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Muchas personas se sorprenden cuando ven sangre al cepillarse o al usar hilo dental.
La primera reacción suele ser pensar que están haciendo algo mal o, por el contrario, que el sangrado es normal y desaparecerá solo.
Sin embargo, la realidad es que unas encías sanas no deberían sangrar. Si ocurre de forma repetida, es una señal de que algo está pasando y conviene averiguar la causa.
En este artículo te explicamos por qué pueden sangrar las encías aunque te cepilles los dientes todos los días y cuándo es recomendable acudir al dentista.
La frecuencia es importante, pero también la técnica. Muchas personas se cepillan dos o tres veces al día y aun así dejan zonas sin limpiar, especialmente entre los dientes y cerca de la línea de la encía.
Cuando la placa bacteriana permanece en estas áreas, las encías se inflaman y pueden comenzar a sangrar.
Este es probablemente uno de los motivos más frecuentes. Aunque el cepillado sea correcto, las cerdas no llegan completamente a los espacios interdentales. Por eso recomendamos complementar la higiene con:
Hilo dental.
Cepillos interproximales.
Irrigadores bucales en determinados casos.
Una persona puede tener una higiene aparentemente buena y seguir acumulando placa entre los dientes.
El sarro no puede eliminarse con el cepillo. Cuando se acumula alrededor o debajo de las encías provoca inflamación persistente y sangrado.
En estos casos suele ser necesaria una limpieza profesional y, en ocasiones, un tratamiento periodontal más específico.
Muchas personas creen que cuanto más fuerte se cepillen, mejor limpiarán. En realidad, ocurre lo contrario. El exceso de presión puede irritar las encías y favorecer problemas como:
Sangrado.
Retracción gingival.
Sensibilidad dental.
Lo ideal es utilizar un cepillo de dureza media y una técnica adecuada.
No siempre el origen está únicamente en la boca. Algunas situaciones que pueden aumentar la tendencia al sangrado incluyen:
Diabetes mal controlada.
Cambios hormonales.
Embarazo.
Tratamientos anticoagulantes.
Determinadas enfermedades sistémicas.
Por eso es importante valorar cada caso de forma individual.
La gingivitis suele ser la primera fase. Si no se trata, puede evolucionar hacia periodontitis, una enfermedad que afecta al hueso que sostiene los dientes. Detectarla a tiempo permite actuar antes de que aparezcan daños irreversibles.
Es recomendable solicitar una revisión si:
El sangrado aparece con frecuencia.
Tus encías están inflamadas o enrojecidas.
Notas mal aliento persistente.
Sientes sensibilidad o molestias al cepillarte.
Hace más de un año que no realizas una revisión profesional.
Si te sangran las encías aunque te cepilles todos los días, no debes ignorarlo. En la mayoría de los casos se trata de una señal de inflamación que puede corregirse con un diagnóstico adecuado y un tratamiento precoz. Cuanto antes se identifique la causa, más sencillo será recuperar la salud de tus encías y prevenir problemas mayores en el futuro.